miércoles, 15 de mayo de 2013

UN AMOR DE PELÍCULA (continuación de Canciones) (II)


Pasaron un par de días y volvieron a quedar. Yo esperaba que no lo trajera a casa, para no ser descubierta. Tuve suerte, ese día fueron a casa de Johnny, pero él la trajo a casa y se despidieron en la puerta. Yo lo vi todo desde la ventana, así que esta vez puede ver el beso. Parecía que estaba viendo una película romántica. Fue así: él bajó del coche, le abrió la puerta a ella y la acompañó hasta la puerta. Tras un rato charlando un momento de silencio y una mirada entre ambos, Celeste se gira para entrar pero Johnny la coge por el brazo, la gira y la besa. Después los dos sonríen y Celeste entra. Puedo ver cómo Johnny se gira para verla entrar a nuestro edificio, sonríe y vuelve al coche. Poco rato después veo entrar a Celeste, que cierra la puerta a su espalda y se queda apoyada sobre ella un rato, sonriendo y algo sonrojada. Realmente parecían dos adolescentes enamorados.

Pasaron más días, ya salían oficialmente juntos, alguna vez vinieron a casa y la primera vez Johnny dijo que le sonaba y yo me hice un poco la loca, argumentando que fue una gran casualidad y que no me acordaba bien. No sé si coló para Johnny, pero para Celeste sí, así que con eso me valía.

Pasaban ya un par de meses desde que se conocieron cuando sucedió algo que temía y algo que deseaba, ambas cosas al mismo tiempo, pero separadas. Llegó casi llorando y muy enfadada. Se tiró de cara al sofá y abrazada a un cojín empezó a llorar. Preocupada, le pregunté qué había pasado. Ella me contó que Johnny había quedado con ella el día de antes y que habían estado juntos durmiendo en su casa, después ella se había ido a trabajar pero en el camino vio a un par de chicas dirigirse a su casa y, al volver, vio salir a esas mismas chicas. Celeste pensaba que esas chicas habían estado con él, porque había escuchado su voz por el porterillo, pero se añadía algo a la ecuación, lo celosísima que era Celeste. Entró a casa de Johnny hecha una furia, le gritó y no le dejó explicarse, tras esto corrió a casa.

Al poco de esto sonó el timbre y fui a abrir. Era Johnny. Se podía ver el nerviosismo y el miedo en su cara. Quiso hablar con ella, pero celeste corrió a su cuarto y se encerró. No quería saber nada de él. A pesar de que ella era mi amiga, también me había hecho amiga de él y sabía por cómo hablaba de Celeste mientras él la esperaba en el salón y hablábamos un poco que era incapaz de hacerle eso.
Seguimos hablando un rato, él seguía muy preocupado, y reparé en algo. El colgante no estaba en el cuello de Johnny. No dije nada.  Le convencí para que se fuera y así intentar tranquilizar a Celeste. De paso quería comprobar algo. Él se fue y yo intenté hablar con la sollozante celosa.

Llamé a la puerta y entré a la habitación. Celeste estaba bocabajo en la cama, llorando como una niña. Trate de tranquilizarla un poco hablando lo más cuidadosamente que pude sobre el tema.

- Celeste, ¿quieres hablar sobre el tema?

- No...

- ¿Por qué?

- Porque ahora sólo quiero llorar. No paro de equivocarme.

- A ver, diré esto con todo el tacto que pueda, ¿estás totalmente segura de que fue como tú crees?

- ¿Me estás llamando mentirosa?

- Sólo digo que ambos sabemos lo celosa que puedes llegar a ser. Además, Johnny no es como tus ex, ya lo hemos hablado, siempre decías que era diferente a los demás.

- Pero también me puedo equivocar, sabes que me pasa muy a menudo, sobre todo en estos asuntos.

- Vale, pues no hagas caso de ti misma, hazme caso a mí. Te advertí en todas las ocasiones anteriores que esos chicos te harían daño y no me hiciste caso, hazme caso esta vez, porque es la vez que más segura he estado de decir lo que digo.

- No sé, Elisa. Sabes que confío en ti tanto como si fueras mi hermana, pero ahora preferiría dejar el tema, ya hemos hablado mucho, y lo que de veras necesito es un abrazo.

- Pues levanta la cabeza de la almohada y ve a mis brazos.
Nos abrazamos y algo se me clavó en el pecho. Al retirarse lo vi: el colgante de Johnny ahora colgaba del cuello de Celeste. Sé que no quería hablar del tema pero desde que Johnny me dijo en qué condiciones le regalaría el colgante a alguien no pude contenerme. Se lo señalé, sonriendo.

- Anda, ¿y esto?

- Ah...- estaba taciturna, pero algo en el fondo de ella sacó en sus labios una leve sonrisa. Ojos de pena, sonrisa melancólica.- me lo dio Johnny ayer.

- ¿Te dijo por qué?

- Porque gracias a él nos conocimos y quería que lo tuviera yo.

- ¿Nada más?

- No.

- Celeste, esto que te voy a decir te aseguro que fue lo que me hizo creer en  que Johnny era perfecto para ti. ¿Recuerdas ese día que te dije que me habían llamado del trabajo? Pues ese día cogí un taxi y resultó ser el suyo, así que decidí interrogarle anónimamente sobre ti, lo más discretamente que pude. He de decir que no sospechó nada. Tras preguntarle algo sobre ti y decirme lo maravillosa que eras le pregunté por el colgante, para ver si me contaba lo mismo que a ti y no se lo había inventado sólo para impresionarte o darte lástima. A grandes rasgos me contó lo mismo que a ti pero hay algo que no te contó. Me dijo que se había prometido a sí mismo que si encontraba alguien por quien de verdad sintiera amor, la chica que le hiciera sentir bien tal y como es y por la que se olvidara del resto de mujeres del mundo, se lo regalaría sin pensar, como muestra de que su corazón es enteramente suyo. Y créeme, sus ojos se llenaron de veracidad e ilusión al decirlo, le salía del alma, del corazón. Ese corazón que tú ahora llevas colgado. Así que, dime, ¿qué harás? ¿Seguirás enfadada con él y le devolverás su corazón, para que se rompa de nuevo y nunca más confíe en el amor? ¿O, por el contrario, irás a su casa y cuando abra la puerta le darás una disculpa sincera que le haga olvidar tu numerito y que os haga lo que deberíais ser, la mejor pareja que jamás veré?

- ¿De verdad dijo eso?

- ¿Cuándo te he mentido yo con estos temas?

Se secó las lágrimas, dibujó una enorme sonrisa, se arregló un poco el pelo, porque lo tenía enmarañado de tanto estar llorando en la cama, y puso camino a casa de Johnny. 

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