jueves, 25 de octubre de 2012

Las 24 horas más dulces (1ª parte)



Sábado, 15 de Diciembre, ocho y cuarto de la noche. Era la primera vez en mi vida que estaba sólo en casa durante más de un día. Raro, lo sé. Pero en realidad me alegraba de que fuera entonces. A muchos niños los dejan solos en casa a temprana edad y experimentan ese “subidón” muy pronto, demasiado para ser realmente conscientes de la importancia de ello. Mis padres estaban en una boda en Madrid y estarían fuera dos días. Mi hermano estaría también dos días fuera, pues se había apuntado a una excursión a Sevilla.

Esto significaba para mí la confianza de mis padres en mí y la libertad que ello conlleva. Además de un placer de silencio por toda la casa. Cada vez que me quedaba solo en casa aprovechaba para leer en el salón, para mí un verdadero lujo (me conformo con poco).

Como decía antes, eran las ocho y cuarto, yo me encontraba en la calle. Era un día lluvioso. Adoro caminar bajo la lluvia, me despeja mucho. Iba ya de vuelta a casa, pasando cerca del parque me encontré a Marta, una compañera de clase. Estaba bajo un árbol, tenía una bolsa en la mano y parecía que toda la lluvia le hubiera caído a ella, estaba empapada y tenía las gafas llenas de gotas. Su cara mostraba incomodidad e indecisión, pero algo en su rostro se iluminó al verme. Me acerqué a ella y puede ver un atisbo de alivio asomando poco a poco en su cara. Pero algo no iba bien, y le pregunté:

 - ¿Pasa algo, Marta? No pareces muy bien, tienes mala cara. 

 - Diego, necesito un respiro, ¿puedo quedarme un rato contigo, si no es mucha molestia?

- Por supuesto,- dije, me pareció una idea bastante buena- tú nunca eres una molestia. Pero vamos a mi casa, ¿vale?, que tienes que estar congelada.- Y dicho esto, le ofrecí mi chaqueta insistentemente hasta que cedió.

- Muchas gracias, Diego.

- Las gracias a las monjas, Marta.

Le cedí el paso, abrí la puerta, subimos las escaleras, la conduje al salón y le ofrecí algo de cenar mientras cogía asiento en un sillón. Le preparé una tostada y una leche caliente. Cuando volví al salón tras preparar esto y con una toalla para que se secara el pelo, la expresión de incomodidad había desaparecido dejando en pleno el alivio iluminando su cara, las gotas ya no dificultaban ver sus ojos color miel, una leve sonrisa decoraba su ya de por sí bello rostro .Sin duda algo digno de las mismas musas griegas. Por si no os habéis dado cuenta, estoy enamorado de ella. Y la principal razón de ello son sus ojos melosos que miraban en tu alma y la endulzaban como si de miel se tratara.

Puse sobre la mesa la cena, le di la toalla y le brindé una enorme sonrisa a Marta, sin duda la sonrisa más sincera que recuerdo haber brindado. Ella respondió de igual manera y se secó el pelo. Cada segundo que pasaba hacía mejor el momento vivido. Tras tomar la cena en silencio, con alguna mirada furtiva seguida de una sonrisilla cómplice retiré los platos y, al volver al salón, me senté junto a ella para que me explicara qué le había pasado. Giró el sillón hacia mi posición y comenzó a relatar:

 “Estaba comprando un pijama de invierno, cuando vi a un chico de pinta extraña espiarme y seguirme a todos lados. No le di importancia hasta que le vi acercarse demasiado. No sabía qué quería ni quería saberlo. Apreté el paso y el hizo lo mismo, giré y zigzagueé cuanto pude, él, ídem. Me empezaba a poner nerviosa y él seguía detrás, casi corriendo. Choqué con algo y mi paraguas se rompió, me cortó en la mano, así que lo tiré y esprinté cuanto pude, pero el tipo me alcanzó y me asió del brazo, me llamo muñeca e, instintivamente, le di una patada para liberarme de él. Después corrí como nunca antes y sólo paré allí donde me encontraste porque allí me sentí por fin a salvo, más o menos.”

Intenté no parecer muy impactado, aunque lo estuviera, pues mientras narraba veía asomar de nuevo el miedo en su cara. No sé por qué lo hice pero, sólo se me ocurrió abrazarla y pedirle tranquilidad. No noté rechazo, ella también me apretó entre sus brazos. Lo necesitaba. Fue un momento intenso, pero efímero.

Tras este momento de fraternidad y amistad, un corto silencio. Después decidí hacer algo para que olvidara el asunto, como yo siempre digo “en mí no busques un hombro donde llorar cuando pueda ser una persona con la que divertirse y olvidar. Y aunque me cueste ir hasta la misma China andando para que olvides, lo haré antes que verte llorar” (con esto me refiero a cosas con solución). Así pues, saqué el parchís.

Una hora más tarde, justo antes de que me ganara por cuarta vez, decidimos dejarlo. Ya era tarde y pensé que querría volver a casa. Cuan sorpresa me llevé al decirme ella que estaba en una situación parecida a la mía y que no había nadie en su casa. Como su mirada me sugería, Marta no quería dormir sola esa noche, aunque hubiera olvidado un rato el asunto. Le ofrecí quedarse y le pareció bien, a mí me pareció estupendo.

Eran las diez y cuarto. Propuse ver una película y la idea fue bien recibida por mi querida huésped. Marta se había cambiado de ropa y la había dejado secar en una silla. Así pues, estaba en pijama, sentada en el sofá, arropada y lista para ver la película. Me senté junto a ella.

Ya casi había acabado la peli para mí, pero para Marta había acabado media hora antes. Sí, se había dormido. Sobre mi hombro. Y, aunque muy poco, babeaba. A mí me daba igual. Al menos consiguió dormirse. Pero me enfrentaba al problema de subirla sin que se despertara. No quería estropear la bella imagen que era verla dormir. Muy despacio la levanté y la subí a mi cuarto, yo dormiría en el de mi hermano. Le di un beso en la frente y susurré “buenas noches”. Al girarme e intentar cerrar, oí que su voz me llamaba.



1 comentario:

  1. La historia está bastante verde a mi parecer,no tiene un tema muy definido al que poder agarrarse.
    Pero lo que sí he notado es lo siguiente:
    *la historia está basada en un trasfondo real aunque la historia sea ficticia.
    *ha faltado descripción de los personajes y de los lugares,un carácter muy dado a posibles interpretaciones libres pero que a la larga pueden llevar a confusión en la obra

    Mi consejo sería que desarrollaras la obra más en la siguiente parte,sobre todo los personajes.

    por lo demás la obra puede tener un futuro con un análisis mas minucioso antes de su publicación.

    Míster Critic.

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