Era una hora normal de literatura universal en nuestro instituto. Acabada la tarea del día empezamos cada uno a hacer lo que quería en el ordenador. Yo entré a este blog para comprobar los cambios que habían hecho mis compañeros. Entonces, David, mi compañero de ordenador, se fijó en el blog y nos pidió colaborar. Nuestra primera reacción fue de extrañeza, porque David no parece un literato ni un refinado caballero. Después reaccionamos de una manera algo más positiva hacia su colaboración, al fin y al cabo, ¿quienes somos nosotros para poner trabas a la expresión literaria?
Como ya habréis visto, y si no lo habéis visto os aconsejo hacerlo, David ya ha subido su primer escrito.En mi caso particular he de reconocer que esperaba algo no muy "decoroso" por su parte, pero también diré que me ha sorprendido gratamente su trabajo. Sobre David tengo que decir que es una gran persona, en alma pero no en estatura, que es externamente muy frío, pero que en el fondo tiene algo y ese algo lo veréis aquí (al menos eso espero...).
Esa primera reacción de todos nosotros es debida a que se suele encasillar a la gente por algunos actos puntuales. Puede que David sea como pensamos que es, pero también es como él no nos quiere mostrar abiertamente. Puedo decir que he tenido el privilegio de hablar con ese David privado y no es muy parecido al público. En el fondo todos somos así. Todos ocultamos algo sobre nosotros mismos. Todos creamos un falso yo que usamos como muralla contra las malas amistades. Pero ese muro tiene grietas y hay momentos en los que necesitas sacar al verdadero yo, porque la pura verdad siempre es más fuerte que las verdades a medias. Esas grietas no se abren solas, sino que se abren a través de buenos momentos, de diversión y de pequeños gestos que nos hacen confiar en esa persona, y por ello abrimos un agujero en el muro para hablar abiertamente, sin máscaras.
Desde aquí os digo, desde mi humilde percepción (que no es muy práctica, sino más bien teórica), que no es malo ocultar la pura verdad tras verdades a medias, pero que tampoco es bueno encerrarse en esas verdades a medias. Si de todas las personas a las que tengo el orgullo de llamar amigos no hubiera conocido lo que ocultaban de sí mismos, quizás no las llamaría "amigo/a", ni ellos a mí. Por ello os invito a agujerear esa muralla y a mostraros de vez en cuando por ese agujero cuando creáis que una persona lo merece. Quién sabe, puede que encontréis a un nuevo amigo o amiga, a un "hermano/a de distinta madre" o incluso puede que encontréis el amor...
*NOTA: que esta última oración no os confunda, David no es mi tipo y prefiero que seamos sólo amigos (lo siento, David).*
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