domingo, 21 de octubre de 2012

El anillo de plata


Capítulo I
Era otro día corriente de clase , y me hallaba yo con mis compañeros adormilado con los libros. Era normal en esos días calurosos de principio de curso encontrarse en tal estado, la luz de la ventana incidía en las mesas que brillaban tanto que deslumbraban la vista. En ese momento decidí empezar una conversación para matar el tiempo, eso si algo aburrida.
-¿Cuándo vendrá el profesor?
-No lo sé Sergio
-¿Y Rafa?
-Con los cascos puestos.
-¿ Y Alfonso?
- Dormido  como siempre, ¿No ves que tiene examen de inglés?
-Cierto, raro es que no que Juan Carlos no le haya intentado quemar los pantalones mientras esta frito.
Esa mañana que vivimos tan tranquilamente pronto sería perturbada por un suceso que impactaría sobre el resto de nuestras vidas. Para describir rápidamente los personajes diré lo más característico de cada uno.
Juan Carlos era buen estudiante de química aunque algo perezoso , su especialidad era hacer reacciones algo por no decir bastante volátiles , mientras que también tenía un gusto casi de profesor del crimen en hacer bromas. Sí Juan Carlos era ese típico amigo que cuando te despistas de mete una guindilla en el almuerzo y acabas corriendo como alma que lleva al diablo al lavabo con el fin de no morir del ardor, o también el típico que dispara una escopeta de aire comprimido sin saber si está cargada contra la ventana por accidente y a veces una ballesta pero esas veces no era tan accidentalmente…Bueno el caso para evitar que Juan Carlos no destrozase algo era alejarle del fuego y de cualquier cosa que pudiese ser un arma.
Rafael era el más moderado de todos , tenía gran pasión por la lectura y sin duda alguna más cultura que la mitad de niños ricos de colegios privados. Era una persona sociable y compartía muchas de las ideas de Alfonso y yo contra la gente que hace apología de la estupidez. Si Juan Carlos era el peligroso sin dudad Rafa era el que le moderaba. Muchos de de sus gustos literarios serían de ayuda en los diferentes episodios de nuestra vida como asesoramiento.
Alfonso era más excéntrico y sin duda tenía muchas manías en común conmigo, tenía una tendencia narcisista pero en el fondo era buena persona , él mismo sabía que los idiotas que hoy en nuestra sociedad se hacen llamar ``malotes´´ no eran sino gente ignorante y eso le hacía compadecerse de ellos. También le gustaba notablemente la literatura y muchas veces era víctima de las bromas de Juan Carlos aunque quien no lo sería. También destaco sus conocimientos en materias que nada tenían que ver con lo que se enseña en la escuela.
En cuanto a mí simplemente diré lo que piensan de mí. Excéntrico , reservado , y con gran gusto por la filosofía y la deducción, por consiguiente fan del método de Sherlock Holmes del escritor Conan Doyle .
Sin describir más personajes me dirijo  hacia los lectores con esta primera y peculiar historia.
Tras una conversación de lo más didáctica sobre si cierto profesor de matemáticas era descendiente del ``Profesor Moriarty´´ con su maléfico don de gastarnos bromas sobre nuestros vagos conocimientos en la trigonometría. Ese día nadie salía de las áulas , había venido un obispo de cierto renombre aquí en Andalucía , importante benefactor del seminario de aquí mismo, dirigía la diócesis de Jaén. Tras echar un vistazo a las instalaciones y hablar con el director decidió dar un paseo por algunas aulas. La idea que el obispo tenía no era otra sino intentar conseguir que la gente se acercase mas a Dios o al menos esa era su idea. Más tarde se me cruzó cara a cara en el pasillo de camino mientras iba a por tiza para la clase de química. Me hizo una mueca de desprecio y siguió su camino. Pude apreciar en su mano un anillo con un extraño símbolo que me recordó al símbolo masónico o incluso al de los iluminados. Pensé que sería otro hombre del clero con dinero que se creía superior a todos.
Más tarde cuando nos disponíamos a salir vimos a lo lejos al obispo y otro hombre que llevaba una ropa un tanto extraña, era alto y de aspecto sombrío , vestía un polo verde con unos vaqueros azules, lo que lo hacía raro era el hecho de que llevaba un abrigo haciendo tanto calor, parecía estar discutiendo con el obispo seriamente , como mi natural curiosidad y preocupación por este tipo de sucesos me acerqué con motivo de saber si había que intervenir , asique me escondí en unos árboles con sigilo mientras mis compañeros se quedaban hablando en un banco cercano. No pude escuchar gran cosa , solo distinguí un pequeño fragmento de la conversación.
-Esta noche a las 23 00 en el parque del seminario .
- De acuerdo pero solo nosotros dos sin nadie más.
- Tenemos que zanjar esto de una vez por todas.
-Te lo daré , pero después de eso no vuelvas a buscarme nunca más .
- En cuanto lo tenga no sabrás más de mi.
Tras oír esas últimas palabras marcharon cada uno en su propio coche. Yo por mi parte no me metería en tal situación no era de mi incumbencia , asique me limité a quedar con mis amigos. Llegada la noche decidimos acompañar a Rafa que casualmente vivía cerca del parque citado. Serían alrededor de las 23 17 minutos y la zona estaba muy calmada , parecía que no había nadie , puesto que en si mismo el parque estaba cerrado y dudaba que se hubiesen saltado la verja par hablar . Era algo oscuro pero de pronto ví algo que brillaba , posiblemente sería un cristal pero algo me dio mala espina. Salté la verja y me acerqué cuando encontré algo que me llamó la atención. Era el anillo del obispo, ¿ Pero cómo es que estaba allí mismo?, era evidente que algo había pasado porque encontré el anillo algo magullado y con un poco de sangre. Llamé a mis compañeros los cuales me ayudaron a revisar el parque. No había nadie vigilándolo eso era extraño a esa hora . Tras unos metros más adelante  encontramos el cuerpo sin vida del obispo. Le tomé el pulso y no noté nada.
En ese momento algo dentro de nosotros cambió. Estábamos horrorizados e incluso algo asustados de lo que pudo haber pasado. Mientras los otros llamaban a la policía, le hice unas fotos al lugar e incluso examiné el cuerpo con cuidado de no tocar nada. Tan solo había en el espuma en sus labios , algunas marcas y manchas de tiza en las solapas de su ropa no en la parte superior sino en la inferior, algo bastante extraño . a unos pocos pasos aprecié 2 tipos de huellas en el césped. Unas era de suela lisa como de zapatos desgastados y otra de botas . Aproximadamente serían un 43 y un 42 . en pocos segundos llego la policía, todos estábamos confusos, ¿ Cómo demonios habían llegado tan rápido?
Con ellos llegó el guardia que debería vigilar el parque.  Todo pasó muy rápido y nos encontramos en una situación bastante comprometida en aquel momento.



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