sábado, 31 de agosto de 2013

Libre

¡Que el esplendor humano, es su libre voluntad!
¡Que alas tan puras, con un peso tan maldito!
Puede revolotear cual cobarde polilla
al son de una visión que resulta convencional;
puede quemarse tratando, maravillado,
montar en el áureo carro del dios Apolo.

Creerá, y así cambiará su dimensión y el mundo
Para su convicción calza armadura hermética
acumula victorias, lanza sofismas a quien
portador de horrible alma, osa vagar salvaje
Sólo con otros ojos es por un tiempo libre

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