Ya está aquí el
14 de febrero, el día de San Valentín. Ese día que la gente juzga como
extremadamente comercial, al igual que se piensa de la Navidad. No les quito la
razón. En parte pienso lo mismo, pero no todo en ese día es simplemente
consumismo puro y duro, o en el caso de la Navidad varios días. En un mundo
cansado, huraño e individualista incluso hasta en las relaciones familiares y amorosas
no viene mal un día en el que demostrar que tu pareja o tu familia, si la
tienes, realmente te importa. Puede que se aprovechen de esas fechas para
vender más, pero la gente no se queda con el hijo que se pide unos días y
vuelve a casa desde su trabajo en Sidney o la pareja que por algún motivo no
puede pasar mucho tiempo juntos y aprovechan este día como excusa para poder
estar juntos y disfrutar el uno del otro. Puede que al día siguiente no puedan ni
pasar cinco minutos juntos, pero nadie podrá quitarles ese día. O el joven que prepara durante meses una velada inolvidable para su pareja. Eso es con lo
que me quedo yo de estos días, el consumismo es secundario, no se debería
hablar tanto de él, sino que se debería pasar de él, no hacerle caso a tanto
anuncio succiona-cerebros. Es un día en el que el protagonista debería ser el
amor por otra persona, no por el regalo que recibes, que parece ser lo que
sucede. Mejor dejemos este asunto, no tiene tanta importancia como para seguir
dándole protagonismo aquí, el protagonista es el amor y punto. Volvamos pues al
meollo, el día de los enamorados.
También, aunque
no tengas pareja, este día te marca. Te hace plantear muchas cosas, sobre ti,
sobre tu entorno. Si ya estás enamorado, te hace reflexionar sobre cómo poder
dar el paso, dejar atrás todo miedo y lanzarte a la piscina, haya o no haya
agua. Admiro a esa gente, yo soy incapaz. Aunque me digan que es seguro que hay
agua, aunque el trampolín sea bajo, no me tiraría, mi miedo es mayor que yo en
ese asunto. Sé que lo soy, pero no puedo poner remedio a ello, sólo saltaría si
me empujaran, e incluso mientras caigo y
veo el agua, dudaría de caer a salvo. Algunos me llaman precavido,pero esos son los menos, todos los demás me califican con una palabra que empieza por "g-" y acaba por "-ollas", sé que no es un reto mental completar la palabra. Pero mi cobardía extrema no es el objeto
de mi escrito, sólo es un condicionante. Con la llegada de este día me he
planteado muchas cosas. Puede que en todas ellas me equivoque, pero de momento
son lo único que tengo.
En los últimos
días he llegado a la conclusión de que estar enamorado puede ser bueno, pero es
tóxico. Hace que no duermas, que no te centres, que descuides tus obligaciones
y que te pases el día soñando despierto pero, con suerte, el resultado puede
ser muy positivo. También puede ser negativo, pero mejor no deprimirnos e
imaginar que esa opción no existe, ya que si piensas en esto nunca darás el
paso, hablo desde la experiencia. Sueñas despierto, todo el día, mientras lees,
mientras intentas estudiar. Sueñas con esa chica, con poder abrazarla, con
poder pasear junto a ella, hablar hasta altas horas de la noche, mirar sus
dulces ojos y no cansarte nunca de mirarlos, hacer desaparecer todo mientras
estás con ella y que todo el mundo se pare para ambos, discutir agradablemente
sobre algo, que te diga
cualquier cosa y, tras callarla con un beso, lo repita sólo para que la vuelvas
a callar de igual forma, sueñas muchas cosas.
Puede que este asunto en otro momento no tenga
tanta repercusión en mí, pero llevaba muchas horas de desvelo pensando sobre
esto y creo que escribir esto es la única manera que tengo de sosegarme, al
menos un tiempo, hasta que este fantasma vuelva a mí para despertarme y hacerme
descuidar todo lo que debo hacer. Es más, este escrito tiene como misión
librarme de estos problemas y no sé si alguien llegará a leerlo alguna vez, aún
lo estoy decidiendo. Si alguien está leyendo esto, le pido disculpas por soltarle este rollo sobre mi vida y mis
sentimientos. En fin, al menos tras escribir esto podré volver a ser eso que habitúo
ser, aunque tanto eso que se ve como esto que reflejo en mi escrito y que suelo ocultar son sendas caras de una moneda, la moneda de mi vida.
Muy emotivo, de verdad, enhorabuena :)
ResponderEliminarMuchas gracias
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