martes, 2 de abril de 2013

Canciones (II)


Mis manos tiemblan, me siento extraño, hacía mucho tiempo que no me sentía nervioso por hablar con una mujer, no sé qué decir cuando Celeste coge el teléfono, sólo balbuceo hasta que ella pronuncia mi nombre:
- ¿Johnny? ¿Eres tú?

- Sí,- me digno a decir- soy yo. -escucho una pequeña risa.

- ¿Por qué no hablabas?

- La verdad, no se me da muy bien hablar con mujeres…

- Pues lo estás haciendo ahora mismo, y entiendo lo que dices, creo que tan mal no se te da.- noto cómo intenta quitarle hierro al asunto, me parece un bonito gesto.

- Bueno, a ver, la historia de mi colgante viene de…

- ¡Espera, espera!- me interrumpe, gritando- Esto es muy impersonal, mejor quedamos y hablamos cara a cara y dar un paseo, será más divertido.

- Vale, me parece algo repentino, pero honestamente, me parece necesario darte una explicación después de comportarme así contigo.

- Tampoco has sido tan borde.

- Da igual, es que no puedo parar de pensar en que por un mal día te habrás llevado una mala opinión de mí. Por eso te quiero invitar a cenar.

- Te digo que por mi parte no hay ningún problema con tu actitud y no veo necesario que me invites, pero si te hace sentir mejor, adelante.

Quedamos en un lugar a una hora, pero yo me presento allí antes, no me gusta llegar tarde, pero no me importa esperar. Es cuestión de tiempo que Celeste aparezca y, tras algunas idas y vueltas a lo largo de la plaza mientras espero, aparece por la esquina hacia la que estoy mirando.  Nos saludamos y le pido que me siga. Hablamos un poco mientras ella está caminando tras de mí, pero de nada importante, aunque estaba impaciente quería esperar a estar en el restaurante para escuchar mis secretos. Yo siempre huía de esas pequeñas conversaciones sobre mi vida, para mí los recuerdos eran como una feria antigua y olvidada, una feria de óxido.  En cambio, Celeste es del tipo de mujer a la que no te importa contarle tu vida, emanaba simpatía, era capaz de cualquier cosa con tal de verte reír, y lo mejor es que lo conseguía. Me inspira confianza.

Llegamos al restaurante, pido la mesa que reservé, le aparto la silla a Celeste para que se siente y yo hago lo propio. El camarero nos da la carta y se retira. Celeste parece de lo más contenta de estar cenando allí, algo en su mirada decía que se esperaba algo menos formal. No es que sea un restaurante pijo, pero tampoco es un antro.  

Ella me sonríe tras la carta y me comunica lo que quiere tomar, no es nada del otro mundo pero sus ojos me dicen que eso es lo que más quiere en ese momento.  Yo pido carne de cerdo y habas. Una vez pedido todo, Celeste se deja de rodeos y va al grano.

- ¿Por dónde quieres que empiece?

- Por el principio, no estaría mal.

- Vale, en el principio todo ser vivo estaba en el agua hasta que uno salió y poco a poco fue evolucionando…

- Me refería al principio de tu historia, no de la historia en general.- Ambos reímos.

- Bueno, todo empezó en un viaje que hice de pequeño y en el que compré este colgante. Sólo lo compré porque me pareció llamativo, pero poco a poco fue cobrando un gran sentido para mí. Retén esto en tu mente porque te lo explicaré después.

Yo estaba enamorado de una chica, que era a la vez mi mejor amiga y mi primer amor. Esto duró años y, cuando reuní el valor suficiente, me declaré a ella, pero me contestó con evasivas, yo insistí, a la tercera o cuarta proposición ya me dio una respuesta definitiva, un no. La verdad es que me lo esperaba, no es que estuviera alegre y contento con la respuesta, pero sí estaba resignado, al fin y al cabo no podía hacer nada. Aun así seguimos siendo amigos y le tengo mucho cariño, además el año siguiente a esto fue el primer año que estábamos en clases separadas y algo dentro de mí me dice que sólo quería que nunca se alejara de mí porque era una gran amiga, otra parte de mí me dice que no es así, que lo primero es algo que me conté a mí mismo para no sentirme mal por el rechazo. Sea como sea lo importante es que saqué una gran amistad de ahí, el pasado ya es historia y no creo que me deba preocupar de él, así pues continuaré por donde iba. Ese mismo día, el día del rechazo, al volver a casa abrí la puerta de mi cuarto para entrar y algo que había en mi corcho se calló y se rompió: el colgante.  No le di mayor importancia, lo pegué y lo puse de nuevo en el corcho de mi habitación. No me lo ponía porque ya no me parecía tan guay como cuando lo compré. Pasaron los años y sobrevinieron un par de desengaños amorosos más. El segundo no fue tan grande como el primero y el tercero, fue más bien un capricho tonto llevado a un extremo del que yo mismo salí sin necesidad de ayuda. Tras esto, otra vez se rompió el delfín, pero esta vez fue de menos magnitud la rotura. Igual que  la primera vez, lo arreglé y lo dejé de nuevo en el olvido.

Llegando al tercero he de decir que este fue el de mayor repercusión en mí mismo. Tardé casi dos años en darme cuenta de que este tercer enamoramiento no llegaría a buen puerto por ningún lado, pero fue una revelación paulatina. De este también me di cuenta casi por mí mismo, aunque con ayuda indirecta de otras personas, dejémoslo ahí. Tras este desengaño otra vez que se rompió el colgante y lo pegué, mas esta vez no quedó en el olvido.  Tres roturas en el colgante, tres roturas en mi corazón. Mientras pegaba las partes rotas me percaté de esa coincidencia entre las roturas y pensé: “si cada vez que se rompe este colgante lo pego y, aunque algo más ajado y fisurado, sigue luciendo igual (o casi) ¿por qué no hacer lo mismo con mi corazón?”. En este momento, coincidiendo con las vacaciones de verano tras 4º de la E.S.O., tomé una decisión, decidí dejar de buscar a una chica y adecuarme a ella, aunque tuviéramos cosas en común, y me prometí que ni dejaría que el amor me nublara el pensamiento ni iría tras una chica que apenas conocía. Cambié mucho esas vacaciones, en muchos aspectos, tanto para bien como para mal.  Y así a grandes rasgos termina mi historia, quizás me ha quedado muy larga pero al menos está aquí la explicación que te debía.

Celeste escucha mi parrafada atenta y puedo ver su curiosidad floreciendo con cada palabra que digo.  Al terminar, me mira fijamente a los  ojos, sonriendo, me coge la mano y me dice:

- Johnny, tu historia me ha conmovido, nunca pensé que alguien que parece tan reservado y serio hubiera vivido algo así. Si te hace sentir mejor te diré que, al menos por lo que he visto hasta ahora de ti y por lo que me has contado, has salido ganando con ese cambio de personalidad. Además, sobrevivir no a uno, sino a tres desengaños amorosos me parece más que digno de alabanza.

- Tampoco es para tanto, seguro que tú también has pasado algún mal trago en el amor. Cuenta que tú no eres la única curiosa.

- Pues sólo uno, el único, espero. Fue hace poco, ya sabes, por el cual cogí tu taxi, para huir de allí. Al principio de la relación todo era muy bonito y muy dulce como una nana o una fotografía en una góndola veneciana al atardecer. Después, me propuso vivir juntos y acepté. A la semana de convivencia se empezó a dejar por completo y ya no era ni la sombra del hombre que me enamoró al instante mismo en el que nuestras miradas se cruzaron. En estos días ya sólo se dignaba a dirigirme la palabra para decirme desde el sofá “hey guapa, pásame una cerveza ya que estás de pie”. Así pues, hice las maletas, me despedí de él, cogí la puerta pero no literalmente y me fui de allí.

- Dime, tras vivir eso, ¿qué has aprendido? ¿Vas a seguir buscando a ese alguien especial o vas a dejar de lado eso un tiempo?

- Quién sabe, a ver, no digo que lo vaya a buscar en cada rincón del mundo pero, si aparece alguien que merezca la pena no opondré resistencia a conocerlo.

Dicho esto, terminamos nuestros platos, que había traído el camarero mientras hablábamos, y pedimos un postre. Los dos, al mismo tiempo, sin haberlo hablado ni nada, decimos lo mismo al verlo en la carta “una mousse de chocolate, por favor”, nos miramos y nos reímos.

Cuando nos traen el postre lo devoramos como dos niños que adornan el chocolate. Un silencioso momento sobreviene mientras comemos nuestro postre y, al terminarlo, nos miramos. Ambos estamos algo manchados de chocolate, en la comisura de los labios, pero ella además en la nariz y yo también en la barbilla, nos reímos. Definitivamente somos desastrosos, pero no nos importa, quizá parezca una locura desde fuera, pero es nuestra locura.

Pago la cuenta y nos vamos del restaurante. Continuamos teniendo pequeñas conversaciones, para conocernos un poco más. Celeste escucha siempre con atención todo lo que digo, me mira y sonríe, cuando habla lo hace con un énfasis especial que, junto con su dulcísima voz, me hacen olvidar mis problemas, es un encanto de mujer. Es una chica alta, rubia, con el pelo liso y va casi sin maquillar. Viste unos vaqueros, una camisa a juego y, asomando un poco más debajo de su clavícula, un curioso colgante circular: un mantra que le regalaron los hippies de sus padres. Tiene los ojos verdes azulados, una tez clara, una naricilla muy mona, unos labios carnosos y rojos como las manzanas y, sobre todo lo demás en lo que más me fijé, una sonrisa preciosa.

Parecía mentira que sólo la conociera desde hacía unas doce horas. Si ayer me hubieran dicho que conocería a una chica así mi primer día de trabajo le hubiera dicho que quiero saber qué se fuma para imaginar algo así. Sin embargo ahora me resisto a pensar qué hubiera pasado si a mi coche no le hubieran fallado las ruedas y hubiera tenido que hacer otros viajes en lugar del de Celeste. En momentos como estos  me planteo si es verdad eso que se dice de que todo está decidido, como si la vida fuera un plan maestro que dirigiera nuestro sino. Tengo ya el cerebro cocido de tanto pensar en esto así que decido dejarlo y simplemente disfrutar de la compañía de Celeste.

Tras más de dos horas paseando y charlando, acabamos conociéndonos muy bien, Celeste quiere ir ya a casa. Le ofrezco acompañarla y ella acepta. En el camino entre charla y charla puedo apreciar el sonido del silencio, de su silencio. El instante en el que nos callamos momentáneamente puedo oír cómo ríe entre dientes justo antes de volver a abordarme con otro tema, luciendo una sonrisa y clavando sus dulces ojos en los míos. Llegamos a su casa. Según me dice es donde vivía con una amiga antes de lo de su ya exnovio. Es un piso en una urbanización muy grande, el 2º D del 2º bloque de pisos.
Justo en la puerta, cuando me voy a despedir, Celeste me invita a subir para que escuche un disco del que habíamos hablado antes. Sé que es tarde y que al día siguiente he de trabajar, pero subo sin pensarlo. El piso es pequeño, sólo tiene lo esencial, así que me lo enseña un poco y vamos al salón. Allí ponemos el disco a un volumen moderado, ya que su amiga estaba durmiendo.

Como era de esperar, entre unas cosas y otras, ya son casi las tres de la mañana y seguimos allí escuchando el disco y hablando un poco más, la había conocido esa tarde y ya casi lo sabíamos todo el uno del otro. Le digo que me tengo que ir pero ella insiste en que escuchemos de nuevo la última canción. Acepto. En realidad es lo que más deseo en ese momento. La canción acaba y nos miramos, hay que decir adiós.
Me acompaña hasta la escalera y allí se despide de mí, no sin antes asegurarme que nos volveríamos a ver, eso esperaba, tenía toda mi esperanza en ello. Me da un beso en la mejilla, me dice “hasta pronto”, me guiña un ojo y bajo por la escalera. Cuando llego al final me giro y allí continua Celeste, con la luz a su espalda me parece un espejismo y los peldaños me parecen una escalera hacia el paraíso, sonrío e intento retomar mi camino, pero su voz me llama y hace que lo pare (mi camino). Escucho sus pasos escalera abajo y me giro de nuevo hacia ella que está ya justo detrás de mí y me sorprende con un beso, pero no tan casto como el de antes. Todo a nuestro alrededor se para, escucho a tres pequeños pájaros cantar en mi cabeza, en algún lugar ahí fuera el tiempo se detiene para contemplarnos, todo es como un sueño.

Cuando este sueño termina, el mundo vuelve a girar, pero los pajarillos siguen cantando para mí. Lo último que veo antes de emprender definitivamente mi camino a casa son los ojos de Celeste clavarse en los míos rebosantes de ternura, su sonrisa inocente y su clara tez sonrojándose poco a poco tras retirarse de mis brazos. En ese momento aprendo a volar, aprendo a soñar, aprendo de nuevo a amar.

domingo, 17 de marzo de 2013

...


No regreses a la miseria
de enfrentar con tus ojos,
y en mi cabeza no resurge la alegría,
cual deseo me inunde con su gracia
y haga reír a toda la naturaleza
de separar dos mundos, a cambio de ver tal belleza

Que mis pensamientos me atosigan
sin darme claridad en sus mensajes
y el puzle que se ha roto
no encaja en mi mente, tanto que
las piezas, trizas son ya, polvo del dolor
y cubriendo mi lecho están.

lunes, 4 de marzo de 2013

Tecnicismos sobre la Ley Orgánica de Wert


Una  moderna ley orgánica de educación se está gestando mientras usted lee, en las vetustas raíces del país que mejor representa el valle de lágrimas que proclamaba Camilo José Cela. Es preciso ya que la vigente “no permite progresar hacia una mejora de los resultados”, redacta la fina prosa del ministro de educación José Ignacio Wert. Excusado bajo la “evidencia” de los “pobres resultados” recogidos sobre la media española por el informe PISA, se aproxima una vorágine de cambios en lo atañido al programa educativo, que sufrirá los resultados de la incesante y caballeresca búsqueda de la “competitividad de la economía”.
Sin indagar demasiado en las razones apeladas por el ministro propugnador, se debe sentir obligado a investigar en tanto que uno ansíe complacer y aplacar el espíritu de deseo informativo que reposa amodorrado. Con esta pasión se lee, por tanto, la “reforma prudente”, que con “diálogo abierto” o no, aguarda a ser aprobada. Con objetivos tan nobles como “abordar la disminución del abandono escolar”, siempre bajo las pautas de la Unión Europea, y los datos que arroja Wert, algunos no considerarán necesario analizar en mayor profundidad este decreto, pero yo, como seguro otros, soy a menudo poseído por la curiosidad cuestionadora que analiza pese a tal probable perfección que guía al dirigente en su magna obra de carácter público. No es, ante nada, una crítica gratuita, sino subvencionada y sustentada por la gracia del bien común, y no crítica, sino diferir provisional hasta que la conocida bondad sea revelada. Anunciado el aura de cambio, es preciso pues ser cirineo y colaborar con su aireo. Progresando a la “flexibilización de trayectorias”, podemos discernir este punto como un superlativo de la especialización técnica, a escoger con muy poquitas primaveras encima por el alumnado obligado entonces a seleccionar su destino venidero de forma ineludible. No da tiempo a detenerse, o podría quedarse fuera. La  “implantación de pruebas de evaluación en puntos críticos de cada etapa educativa” es un nuevo método de corte, quiero decir, regulación, para mantener la excelencia en los resultados hogaño tan importantes del informe PISA, valor de los mismos refutado en que se pueda recurrir a ellos para que no resulte extraña la renovación formativa que nos atañe. La “certeza” que ansía el notable ministro ocupará pues varias etapas, y no temerá ser precoz y súbito en el proceso de descarte. Se baja un poco la vista y puede así encontrarse la “Racionalización la oferta educativa” (¿?), que sin necesidad del “de” desaparecido en combate, se siente como una reiteración del anhelo de propagar el tecnicismo y la orientación, el proceso de fabricación en serie, si se prefiere, de cara al mercado laboral, como ya había expresado que deseaba anteriormente. En detrimento caen por tanto otras materias menos utilitarias, como la gramática. Que no pare la cosa, porque “la reforma contribuirá también a reforzar la capacidad de gestión de la dirección de los centros”, sin llegar nunca, podemos fingir, expresaría Descartes, es decir, imaginar, en este caso sin equivocarnos, a la intromisión atosigadora. El “rendir de cuentas” que será precisado no suena pesado ni imperioso. Al “desarrollo y apoyo” de las TIC y de la diversidad de lenguas, se añade también el de la Formación Profesional, que acarrearía la “adaptación  a los requerimientos de los diferentes sectores productivos” de los alumnos. Cualquiera podría pensar que la urgencia aquí acompañada por plañidos de colocar un desfibrilador al tecnicismo práctico es la que precisa un paciente terminal con abulia. Sin embargo, sin desear entrar al juego del juicio parcial, si tal cosa es posible, continúo mi ininterrumpido citar, tras haber degustado el anteproyecto. Tal proyecto es el de “mejorar”, como reitera hasta la extenuación el sensacional ministro, la ley educativa. Es entendida así por tanto la preeminencia de la mejora de los resultados de tal sistema, primando, para algunos irremisiblemente, sobre lo que conocemos como individualidad o consideración al sujeto único y concreto. Debe de ser el precio. Sobre las modificaciones a tratar, es destacado el escaso tiempo reservado para las lenguas cooficiales, de únicamente una décima parte  del total, y que, una vez que la ley sea admitida, “sólo se utilizarán como apoyo en el proceso de  aprendizaje de la lengua extranjera”. Así mismo, el espíritu tecnicista retorna a ser apoyado hasta alcanzar esplendorosamente su auge, con la más magna ilusión, ya que en la educación primaria, “las áreas que tengan carácter instrumental para la adquisición de otros conocimientos recibirán especial consideración”. Preciso es descubrir además el sistema de revalidas que conducirán a los alumnos a desenvolverse de nuevo si no se instruyen correctamente, no abandonando la educación primaria, en tercer curso, específicamente. Tales pruebas de valor a las que se hallarán expuestos los alumnos, acompañarán a la política de “diagnósticos precoces” que serán desempeñados en esta etapa. La orientación pedagógica y la valía serán puestos a prueba poco después de que los escolares aprendan a andar, pues el longánimo ministro ya los considera a tan tierna edad cuajados y a punto de tales tentativas. El “establecimiento de mecanismos de refuerzo” resulta incluso bondadoso e innecesario ante mencionada realidad. Seguimos disfrutando del escrito y llegamos inexorablemente a la educación secundaria, que se separará en dos trayectos distintos; uno de “tres años académicos”, y otro “con carácter propedéutico de un año académico”. En el mismo ámbito, destaca la existencia de dos distintos niveles de matemáticas por los que decantarse a partir de tercero, siendo estas las “académicas” y las “aplicadas”. En el camino general que se crea de las académicas, subyacen las Ciencias aplicadas a la actividad profesional, las Tecnologías de la Información y la Comunicación, además de “una materia optativa” en cuyo ofertado “deberá incluir la materia de Iniciación a la vida laboral y la actividad emprendedora”. Sin sonar demasiado rayado, se distingue más especialización temprana y mayor preparación para el mercado laboral. No nos mintió al enunciar sus intenciones al inicio del artículo. No por ello sería apropiado denigrar la educación a una herramienta de fabricación y pulido, sacrificados otros valores vitales, como por seguro no hará el ilustre ministro.  La “educación cívica” a impartir “en todas las áreas” implica connotaciones sin duda más sofocantes de las que Wert pretendía. El Griego, apretado como, precisando colocar un símil, tal educación cívica, queda suprimido de esta etapa y solamente será opcional en el Bachillerato de Humanidades. La asignatura de Cultura Clásica o la de Ética tampoco aparecen señaladas en el anteproyecto. Carecen de eficacia en el mercado técnico. Promete también, como profilaxis a las fallas que los propios humanos puedan provocar en el perfecto sistema, “medidas de refuerzo” para que “todos los alumnos” superen esta etapa. Pese a ello, se incorpora la necesidad de superar la prueba de corte de este ciclo para obtener su título correspondiente. Se tornará “necesario” este “certificado de estudios cursados” para acceder a Bachillerato, solamente si es de enseñanzas académicas, a FP de Grado Medio, únicamente si es de enseñanzas aplicadas o, sin distinción, para una enseñanza postobligatoria. Señalar especialmente que el numerito de la calificación obtenida constará en el título. Los que queden atrás no marcharán con las manos vacías, pues recibirán una certificación en la que aparecerán reflejados los años cursados y “el nivel de adquisición” de los objetivos alcanzados. Tanto en esta área educativa como en la Primaria, y el Bachillerato, se emprenderá el ambicioso proyecto de desplazar el castellano y las lenguas cooficiales al de medio de soporte para aprender la lengua extranjera, lo cual precisará de una completa y lenta renovación del cuerpo docente.  En el paso, entonces, a la elaboración del plan para Bachillerato, como ya se ha mencionado, la materia de griego se suprime en cuanto a obligatoriedad en el camino humanístico. Además, se reducirá el espacio dedicado a las materias filosóficas y será ofertada la alternativa de la religión. Se garantiza también intentar llevar a cabo, aquí y en el Grado Medio, un “reconocimiento” de los “estudios superados”, incluso cuando no conlleven titulación, por mediación del gobierno. De igual manera que en la ESO, se volverá obligatorio superar una “evaluación final” para obtener el título, que estará disponible por otra vía para los Técnicos de Grado Medio, con materias prácticas especificadas nuevamente por el gobierno. La inclusión de la calificación figurará en el documento.
Tal racha de viento áureo no ha complacido de forma absoluta a la totalidad de los que han indagado entre estas relevantes líneas. Estos críticos, sorpresivamente, no consideran libre de falta cometida a la enmienda que funciona como asunto principal de este artículo. Afligidos por la reforma, el zaherimiento que se distinguiría en algunos artículos es poca cosa a comparación de la calumnia constante que se ha desencadenado en la escena pública y en los círculos de intelectuales. Desmedida cifra de quejas es la presentada por los humanistas respecto al topetazo que ha sufrido esta selección, y concretamente el griego. Socarrón resulta el destino de la filosofía, cuyos valedores defenestraban esta ley. En el segundo borrador, es inevitable condolecerse ya que fue víctima de un asalto directo, y se punzó hueso cuando se optó por convertirla en una alternativa a la religión católica. Cierto es que a la religión, sin un análisis intenso, no la vemos participar del tecnicismo que ahonda en esta ley. Sin embargo, tal función práctica bien podría ser considerada como anuladora de la filosofía, según los paladines de la materia.

martes, 26 de febrero de 2013

Meditaciones II

- Mil experiencias has de pasar hasta poder comenzar a avanzar.

- El que poco desea corto se queda .

- Solo a martillazos sobre nosotros mismos mediante el paso de la vida conseguiremos ver el diamante en bruto que hay en nosotros y solo si somos inteligentes sabremos pulirlo .

- El que pone empeño , energía y  tiempo doblega las adversidades a su voluntad.

-El hombre virtuoso y feliz tiene mil frentes abiertos.

- El que se siente solo o se ha sentido solo alguna vez en la vida se ha olvidado de sí mismo.

- En la vida hay dos tipos de profesores. Unos enseñan , y otros ENSEÑAN  de verdad.

- El filósofo es como una mula. Por una parte sufre y lleva una gran carga. por otra es lo suficientemente cabezota como para no querer soltarla nunca .

Meditaciones parte I

- La prudencia sin estar acompañada de la estupidez quita la sal a la vida.

-No es más feliz el que más sabe o comprende sino el que más lo desea.

-En el momento que una madre se enfada el mundo puede empezar a temblar.

-Si le das cariño a un perro una sola vez , él te dará su vida.

-El que sufre mil penurias y tropieza cien veces y tiene el valor de seguir será imparable.

-Por norma general solo uno mismo conoce su verdadero talento y desgraciadamente pasa desapercibido ante los ojos del resto

-En la vida hay personas que se nos presentan y van desapareciendo bien porque nuestro camino sigue un cauce distinto o el suyo ha llegado a su fin , pero lo importante es haber estado con ellas y haber disfrutado de su compañía el máximo tiempo posible , por ello debemos aprender su valor para nosotros como si de un tesoro se tratase.

-Lo que una madre enseña para toda la vida se queda .

Mad World


La vida es para sufrir
La vida es para llorar,
La vida es para sentir,
Cuantas puñaladas te dan.

La vida miserable es,
Para que tenerla más,
Porqué la muerte suena tan bien,
Cuando ves lo que la vida te va a amparar.

Cuantos días he llorado en mi secreto,
Cuantos meses he escuchado ese lamento,
Y el grito de mi cuerpo,
Pidiendo piedad
Pidiendo que no le torturen más

¿Por qué no dejarlo descansar ya?
¿Por qué no terminar con su tortura?
¿Por qué no he de finalizar con ésta horrible vida y su locura?

Es hora de terminar
Es hora de acabar
Con la vida miserable que Dios me tuvo que dar.

jueves, 14 de febrero de 2013

Reflexiones de febrero



Ya está aquí el 14 de febrero, el día de San Valentín. Ese día que la gente juzga como extremadamente comercial, al igual que se piensa de la Navidad. No les quito la razón. En parte pienso lo mismo, pero no todo en ese día es simplemente consumismo puro y duro, o en el caso de la Navidad varios días. En un mundo cansado, huraño e individualista incluso hasta en las relaciones familiares y amorosas no viene mal un día en el que demostrar que tu pareja o tu familia, si la tienes, realmente te importa. Puede que se aprovechen de esas fechas para vender más, pero la gente no se queda con el hijo que se pide unos días y vuelve a casa desde su trabajo en Sidney o la pareja que por algún motivo no puede pasar mucho tiempo juntos y aprovechan este día como excusa para poder estar juntos y disfrutar el uno del otro.  Puede que al día siguiente no puedan ni pasar cinco minutos juntos, pero nadie podrá quitarles ese día. O el joven que prepara durante meses una velada inolvidable para su pareja. Eso es con lo que me quedo yo de estos días, el consumismo es secundario, no se debería hablar tanto de él, sino que se debería pasar de él, no hacerle caso a tanto anuncio succiona-cerebros. Es un día en el que el protagonista debería ser el amor por otra persona, no por el regalo que recibes, que parece ser lo que sucede. Mejor dejemos este asunto, no tiene tanta importancia como para seguir dándole protagonismo aquí, el protagonista es el amor y punto. Volvamos pues al meollo, el día de los enamorados.

También, aunque no tengas pareja, este día te marca. Te hace plantear muchas cosas, sobre ti, sobre tu entorno. Si ya estás enamorado, te hace reflexionar sobre cómo poder dar el paso, dejar atrás todo miedo y lanzarte a la piscina, haya o no haya agua. Admiro a esa gente, yo soy incapaz. Aunque me digan que es seguro que hay agua, aunque el trampolín sea bajo, no me tiraría, mi miedo es mayor que yo en ese asunto. Sé que lo soy, pero no puedo poner remedio a ello, sólo saltaría si me empujaran,  e incluso mientras caigo y veo el agua, dudaría de caer a salvo. Algunos me llaman precavido,pero esos son los menos, todos los demás me califican con una palabra que empieza por "g-" y acaba por "-ollas", sé que no es un reto mental completar la palabra. Pero mi cobardía extrema no es el objeto de mi escrito, sólo es un condicionante. Con la llegada de este día me he planteado muchas cosas. Puede que en todas ellas me equivoque, pero de momento son lo único que tengo.

En los últimos días he llegado a la conclusión de que estar enamorado puede ser bueno, pero es tóxico. Hace que no duermas, que no te centres, que descuides tus obligaciones y que te pases el día soñando despierto pero, con suerte, el resultado puede ser muy positivo. También puede ser negativo, pero mejor no deprimirnos e imaginar que esa opción no existe, ya que si piensas en esto nunca darás el paso, hablo desde la experiencia. Sueñas despierto, todo el día, mientras lees, mientras intentas estudiar. Sueñas con esa chica, con poder abrazarla, con poder pasear junto a ella, hablar hasta altas horas de la noche, mirar sus dulces ojos y no cansarte nunca de mirarlos, hacer desaparecer todo mientras estás con ella y que todo el mundo se pare para ambos, discutir agradablemente sobre algo, que te diga cualquier cosa y, tras callarla con un beso, lo repita sólo para que la vuelvas a callar de igual forma, sueñas muchas cosas.

 Puede que este asunto en otro momento no tenga tanta repercusión en mí, pero llevaba muchas horas de desvelo pensando sobre esto y creo que escribir esto es la única manera que tengo de sosegarme, al menos un tiempo, hasta que este fantasma vuelva a mí para despertarme y hacerme descuidar todo lo que debo hacer. Es más, este escrito tiene como misión librarme de estos problemas y no sé si alguien llegará a leerlo alguna vez, aún lo estoy decidiendo. Si alguien está leyendo esto, le pido disculpas  por soltarle este rollo sobre mi vida y mis sentimientos. En fin, al menos tras escribir esto podré volver a ser eso que habitúo ser, aunque tanto eso que  se ve como esto que reflejo en mi escrito y que suelo ocultar son sendas caras de una moneda, la moneda de mi vida.